lunes, 22 de marzo de 2010

El 22.3.10 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
Es incuestionable que las empresas deben centrar en la ESTRATEGIA, la base de sus decisiones empresariales en tiempos de crisis como el actual. Es decir, tomar las decisiones adecuadas y no basadas en actos continuistas y de verlas venir, aguantando cómo se puede el chaparrón.

El fin de la ESTRATEGIA es conseguir, alcanzar, una posición competitiva diferente, con una cartera de clientes fieles y difícilmente imitable. Se deben volver a definir los competidores, los mercados y hasta los sectores.

Eso implica revisar su plan ESTRATÉGICO y del modelo de negocio, lo que significa, en definitiva, estar dispuesto a cambiar. Introducir cambios exige replantearse el conjunto de decisiones que la empresa ha tomado en relación con su cadena de valor. Desde la I+D hasta el servicio post-venta. Y decidir, en qué quiere diferenciarse la empresa en relación a sus competidores ya que ni se puede ser el mejor en todo ni dirigirse a todo tipo de clientes.

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