jueves, 30 de septiembre de 2010

El 30.9.10 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
El derecho a la huelga es un derecho reconocido constitucionalmente. Ayer, ese derecho básico de cualquier ciudadano de este país, fue masacrado en sus fundamentos de base por unos sindicatos que, a estas alturas, no sé que quieren demostrar y, sobre todo, a quién quieren engañar. Unos sindicatos mantenidos por el propio aparato del Estado.

Nunca un derecho tan básico para todos los que trabajamos en este país había sido relegado a un nivel tan fuera de contenido y doctrinalmente ridículo por culpa de unos sindicatos tan irrelevantes.

Las imágenes que llegaron de las televisiones de la "misión informativa" de los piquetes en los umbrales de los centros de trabajo se asimilaban más a disputas barriobajeras de bandas insolentes. Era un espéctaculo divertido, pero a su vez, lamentable y ridículo. Comercios de las principales vías de nuestras capitales cerrando comercios por presiones de piquetes, y a los veinte minutos volviendo a abrir las puertas, una vez realizada dicha "misión informativa". Por no hablar de los cortes de carreteras sin sentido, las amenazas y boicoteos a los que querían trabajar, la quema de neumáticos y contenedores, las agresiones a las fuerzas del orden, etc. Todo eso lleva aparejado el derecho a la huelga...?

Las cosas hay que decirlas claras. Sin la presión de los piquetes, la huelga hubiera sido una mera anécdota. Si la libertad de cada trabajador en decidir sin miedo en ir o no ir a su puesto, no hubiera estado cercenada, la huelga no hubiera sido sino un día más de asueto de los liberados sindicalistas.

Los sindicatos deben reflexionar y analizar profundamente en qué se han convertido. Qué serían de ellos si su fuente de ingresos no dependiera de las prebendas estatales. Se han defendido de verdad los derechos de los trabajadores? O ha sido una puesta en escena tímida y de cara a la galería de fuerza de convocación contra un Gobierno que les mantiene y de su misma raíz ideológica?

Mientras, los problemas graves de este país siguen su rumbo a paraderos desconocidos y de golpes de timón según asome la brisa, por no decir un huracán. Así nos va. La ideología del equipo de gobierno y de sus asesores siguen fundadas en la improvisación y la etiqueta del desconocimiento.

Y mientras, la agencia de mediación de riesgos Moody´s ha rebajado la calificación de la deuda española, a causa de la debilidad de su economía y de las perspectivas de su crecimiento, agravado por su abultado defícit y su gran endeudamiento.

Y mientras, los sindicatos y el gobierno, dispuestos a sentarse de nuevo a negociar la próxima huelga ingeneral, no vaya a ser que el paripé se les venga abajo. Ahora a unir fuerzas para derrotar en las próximas elecciones a la derecha de la caverna lunática y causante de todos los males malísimos de este nuestro país, a pesar de no formar parte ni de las convocatorias de huelga, ni de la toma de decisiones en la forma de gobernar este país. Pero, seguro, seguro, que tendrán la culpa. Ya lo verán.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El 22.9.10 por Roberto MARTÍNEZ   Sin comentarios
He meditado mucho sobre la oportunidad y el atrevimiento (nunca mejor dicho) de escribir un artículo sobre nuestras fiestas, a pesar de que estamos todavía en el mes de septiembre y que no pretende ser nada más que una reflexión crítica para el posterior análisis, de alguién que ama las Hogueras y que las vive a su forma desde hace cuarenta y seis años, incluso, en los seis años que estuve residiendo en el extranjero, y desde una óptica y perspectiva exterior. Y lo dice alguién que compartió la época dorada de Benalúa como Hoguera de categoría especial (creo que seguimos siendo los primeros del ranking), y de alguién que iba casa por casa con los famosas cartillas de aportaciones al mantenimiento de la Hoguera.

Uno de los errores más graves que tienen las Hogueras es que se ha formado un coto muy cerrado de unos pocos (por supuesto, no todos) que ningunean las opiniones y puntos de vista de la gran mayoría de gente, como yo, que por diversas circunstancias no podemos gestionar aspectos de la fiesta. Hay que darle un gran mérito y su reconocimiento a ese grupo y mi más profunda admiración. Pero, eso no significa que sean los portadores de la llave del castillo, dejando fuera recomendaciones u opiniones de mejora. Es un error muy común. Y muy grave. Todos, todos tenemos algo que aportar. Pertenezcamos a la Comisión Gestora, o no. Seamos comisionados o no.

La prueba de lo que digo es que cada vez menos gente participa de la fiesta de forma directa. Botellones de miles de personas en las fechas de las fiestas, en el Postiguet o en la última milla del Puerto, hay cada vez más. Y eso debe inducir a una profunda reflexión. Gente nueva que no participa porque no tienen ilusión o porque no se ven representados en el núcleo de las Hogueras. Es decir, no son fiestas abiertas.

Hay casos de presidentes que llevan más de veinte años dirigiendo o gestionando su propia hoguera. Cuál es la razón? En tanto tiempo, no han existido personas válidas y con nueva visión para suplir, gestionar e innovar la hoguera? O es que nadie quiere o tiene interés en gestionar nada porque la fiesta se ha transformado en un coto muy cerrado?

Se requiere una visión nueva sobre la misma estructura de las fiestas y su forma de gestionarla. Sobre innovación de los monumentos , sobre nuevas formas de financiación de las mismas comisiones y de las propias Fiestas, y como es lógico, de abrirlas de una forma ilusionante a todos los alicantinos. Serían unas fiestas mucho más grandes de lo que son actualmente.

Recuperemos la esencia de nuestro alicantinismo. Vivámoslas a nuestra manera. Dejemos las Fallas y su paralelismo para los valencianos. Incluso, potenciando e incentivando artistas para la creación de monumentos de nuestra singularidad. Algo falla (nunca mejor dicho) cuando tenemos que recurrir a artistas de fuera para desarrollar nuestras Hogueras. Se está potenciando y se le dan los recursos y medios oportunos a nuestros artístas de la tierra? No me puedo creer que en esta tierra nuestra alicantina llena de creatividad no existan artistas adecuados. No me lo puedo creer.

Sobre el cambio de fechas al fin de semana. Algo no funciona cuando lo cuestionamos. La escasa participación, quizás?. Alguién conoce la existencia de fiestas de primerísimo nivel que se adapten al fin de semana? Las de San Fermín?

Estamos justo en el ecuador de la gestión de cuatro años de la actual Comisión Gestora. Todo sigue igual. Una de las imágenes gráficas más impactantes de mis últimos tiempos, fue la fotografía que apareció en el diario Información al día siguiente de celebrarse las últimas elecciones a Gestora. En ella aparecía muy exultante, (creo que demasiado) un miembro de responsabilidad de la actual comisión celebrando la victoria.

Yo estaba muy apenado, porque se había apostado por un continuismo en vez de la profundidad de cambio e innovación que ofrecía la otra candidatura. Pero al ver esa foto, llegué a dudar un momento y pensar, de que posiblemente esa alegría desbordante y máximo interés pudiera deberse a la intención de llevar a cabo un cambio de profundidad y de altura. Pero no. No estaba equivocado.

Nuestras fiestas requieren una dirección nueva, con una planificación objetiva, donde se impregne a todas las estructuras de un espíritu nuevo e innovador pero respetando nuestra esencia alicantina, y que aglutine una renovada ilusión tanto a Hogueras, barracas, artistas, instituciones y la propia Comisión Gestora, haciéndola partícipe a todos. Incluso a los que nos atrevemos a levantar levemente la voz.

Y termino esta reflexión. Hay que terminar de una vez por todas y para siempre con los intereses de todo tipo creados alrededor de la fiesta. En algunos casos rayando lo impúreo, por no decir otra cosa. No hay más que escrudiñar los periódicos un poco. Posiblemente sea otra de las razones de la existencia de ese coto cerrado.
El 22.9.10 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
Frank Capra dirigió una sublime y maravillosa película a principios de los años cuarenta titulada "Qué bello es vivir". De obligada emisión en épocas navideñas en los canales de telévisión, este film es una alegoría a la vida y a la finalidad de nuestra propia existencia . Los casi nueve minutos finales son simplemente majestuosos, inmensos y eternos y en donde uno, ante tanta sensibilidad, no deja de escapar alguna lágrima que otra. ¡Qué se le va a hacer¡ Acostumbrados a los pesares y las cargas rudas y diarias.

Sin duda alguna es mi película favorita, y sin duda alguna, recomiendo a cualquier persona de bien, con problemas o sin ellos, que haga todo lo humamente posible por verla; con tranquilidad y sosiego; con una birra en la mano o sin ella; desde el principio hasta la última imagen y a pesar de ser en blanco y negro. No importa. Y sin perder un sólo halo del film. En cada uno de los fotogramas se nos abre una explicación racional de la importancia de nuestra propia existencia y de la mayor responsabilidad, más si cabe, que tenemos con la gente de nuestro entorno tanto cercano como lejano.

Todos tenemos un ángel. Yo creo en ellos. Yo tengo dos. Uno que habita más allá de lo que quisiera comprender y que sé a ciencia cierta que me guarda a mí y a mi familia de los peligros mundanos.

Y tengo la inmensa suerte de tener otro ángel, pero de carne y hueso. Un ángel cercano. Es ese ángel de la película de mucho mejor aspecto, más guapo, muy sensible y espectacular en las maneras y en los tiempos. Es ese ángel que me devolvió a la pulcritud de la vida de una forma real y práctica, y que me hizo ver de manera fantástica que no podía hundirme ante las desgracias, injusticias y obstáculos que nos encontrarmos en nuestro propio hilo existencial. Y que no deben, y aunque lo suframos y no entre dentro de nuestro entendimiento racional, bajo ningún concepto ser barrera a nuetras ilusiones y proyectos.

Reitero. Todos tenemos un ángel. Y es un mensaje para todos. Tanto para el empresario que lo ve todo perdido, como para el simple de los humanos que busca un hueco en la vida donde sobrevivir. Tenemos que salir adelante, con esfuerzo, trabajo, sentido común y mucha dosis de tierna ilusión. Nuestros sueños llegarán.

Es así. Nuestra crisis es también una oportunidad para consagrar las ilusiones de nuestros proyectos. Cualesquiera sean. A nivel profesional como personal.

Ahora más que nunca.

Y ahora, a trabajar. Ya está bien.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El 10.9.10 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
Los empresarios que se adaptaron al cambio y se anticiparon a él son los que están triunfando. Son los que realizaron cambios en la estrategia empresarial. Los que comprendieron que los ciclos existen y llegan, incluso un ciclo tan brutal como el que soportamos, asumiendo ajustes locales y globales, adelantándose al cambio mediante planificaciones estratégicas que incluían varios escenarios: el más real, el más optimista y el más pesimista. Los que entendieron que las razones de que su empresa entrara en pérdidas eran achacables en un 80% a causas puramente internas.

La organización o empresa que quiera tener éxito en el futuro debe ser capaz de afrontar cualquier situación de mercado por muy convulsa que sea, gestionando permanentemente el cambio y estar dispuesta a enfrentarse con él tomando decisiones y asumiendo sacrificios. La empresa que quiera tener éxito en el futuro está obligada a satisfacer mejor las crecientes exigencias de sus clientes y estar integrada de forma global en vez de local. La que se plantea retos tan básicos como en invertir en nuevas tecnologías, mercados o cualquier elemento que puedan introducir para mejorar y hacerse más imprescindibles en su sector. Las que incluyen la responsabilidad social corporativa como un aspecto más de su planificación estratégica.

Las que creen que invertir en formación de su plantilla es una forma de ser más competitivos y trabajando la motivación de sus empleados. Las que creen que invertir en innovación no es un gasto más.

No es tarde todavía. Aún hay tiempo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El 9.9.10 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
Tener un bebé hoy en día supone asumir la responsabilidad más grande de tu existencia. Es un milagro del presente, nunca mejor dicho, y una esperanza en un futuro incierto y lleno de inquietantes sombras. Pero es una alegría inmensa y una felicidad indescriptible que desborda todo lo imaginable y que le da propio sentido a la vida misma y su razón de ser.

Darío Giménez Molina acaba de aterrizar a los pies de este mundo. Fue una gozada convivir las horas de espera a tan magno acontecimiento, que cuantas veces se repita, uno no deja de preguntarse cómo es posible que una criatura tan bella se haya gestado en el viente de una madre, de una forma tan perfecta y tan natural.

No sé si le da un aire más a los Molina o a los Giménez. Nunca he sido bueno en eso. Sea Molina, sea Giménez, le aguarda toda una maravillosa vida por delante; le espera la aventura del vivir. Sí estoy completamente seguro que esa carita de ángel revestida de halo casi maduro, estará arropado por unos padres auténticamente especiales en el don del cariño y la responsabilidad; y por una familia envidiable en el saber estar y el apoyo incondicional.