viernes, 3 de diciembre de 2010

El 3.12.10 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
En un desayuno de trabajo celebrado en el día de ayer, organizado por Terciario Avanzado de Alicante, y bajo la dirección y moderación magistral de su Presidente, Enrique Martín, tuvimos la suerte de contar con la presencia de Sonia Castedo, Alcaldesa de Alicante, en donde compartimos unos noventa minutos de charla distendida y en la que se abordaron diversos aspectos todos ellos relacionados con la ciudad de Alicante, su presente y la todavía esperanza en el futuro.

La realidad es que Sonia Castedo me impresionó de una manera brutal. Ya tenía un concepto bastante positivo acerca de su gestión y de su buen hacer. Pero lo vivido en el mencionado desayuno de trabajo superó con creces las inmensas expectativas que ya me generó tiempo atrás. Y lo más importante para mí y como amante de la gestión política desde muy niño fue en volver a creer en que existen todavía políticos de una altura muy grande como Sonia Castedo y que podemos confiar en estos gestores y representantes para devolvernos a la senda de la razón, y de la eficiencia en la resolución de nuestros problemas diarios. No hay un hueco para la exageración.

Esos cortísimos noventa minutos dieron para mucho. Yo diría que para muchísimo. Sonia contestó y afrontó todas nuestras inquietudes que lo son en gran parte de todos los alicantinos, con franqueza y con la realidad por bandera, con la sinceridad incrustada en sus ojos e inundando una seguridad aplastante en cada trazo de su intervención. Y fue práctica. Muy práctica. Hoy en día, cuando a algunos políticos se les inquiere por algo complicado, la salida es la retórica fácil derivándola a cualquier aspecto que nada tiene que ver con lo requerido. Sonia en ningún momento utilizó dicha retórica. Muy al contrario. Resolvió nuestras preguntas de un modo directo y diciendo lo que no esperábamos oir, por ser , precisamente, la realidad de las cosas. Y eso, en un político, es un puntazo.

Me quedo con dos conclusiones derivadas de la intervención de Sonia Castedo. La puesta inequívoca por la innovación y la formación para configurar este modelo de ciudad sin descuidar nuestro turismo que tanto rédito nos ha dado pero potenciado otro tipo de oferta que asiente la ciudad de Alicante de una manera definitiva como puede ser en nuevas tecnologías, o en vanguardia de cultura.

Y la más importante. Dejemos de mirar hacia Valencia y sus agravios. Y tiene toda la razón. Somos capaces más que de sobra de cambiar el modelo de ciudad y de la provincia sin tener que quejarnos cada instante del porqué Valencia sí y Alicante no. Ya está bien. Demostremos, no sólo a nuestros vecinos, de lo que somos capaces. Creamos en nuestro inmenso potencial y pongámoslo en práctica ya.

Y lo dice alguién que estuvo jugueteando en mis tiempos adolescentes con la construcción de un partido de corte cantonalista para la provincia de Alicante y realizando pintadas por las paredes de Novelda y la comarca (alguna existe todavía bastante perdida) protestando por los intentos de Valencia por llevarse todo nuestro tejido productivo. Y alguién que lleva Alicante en el corazón por doquier. Soy yo el primero que tengo que cambiar esa concepción. Y somos todos los que tenemos que cambiar el rumbo.

Tienes toda la razón del mundo, Sonia. Miremos lo que podemos hacer nosotros y de todo lo que somos capaces de configurar y de realizar que es una barbaridad.

Mi más cordial enhorabuena para Alicante y los ciudadanos que vivimos en ella. Estamos en buenísimas manos. Tenemos una alcaldesa de primerísima magnitud.