domingo, 29 de mayo de 2011

El 29.5.11 por Roberto MARTÍNEZ en    Sin comentarios
La Planificación Estratégica se ha vuelto, si cabe, más importante e imprescindible en tiempos de crisis, ya que es la única manera de definir un camino claro cuando se redefinen los mercados, los competidores y los sectores productivos en general.

La Estrategia quiere conseguir el objetivo de alcanzar para la empresa una posición competitiva diferente, con clientes fieles y difícilmente imitables.
La ejecución eficaz y eficiente de la Estrategia de negocio está en muchas ocasiones limitada por la falta de conocimiento fiable de la realidad, de los posibles escenarios y de los efectos sobre los resultados y los flujos de caja de las compañías.

Como jamás ha ocurrido, el entorno económico es impredecible e incierto y por tanto es más importante que nunca conseguir un conocimiento de los mercados en los que actúa o pretende actuar la empresa y de la operativa de todas y cada una de las áreas para reaccionar rápidamente.
El valor se crea, tomando mejores decisiones y alineando el negocio a la Estrategia definida.

Planificar Estratégicamente. Si queremos ser mejor que el resto no podemos hacer lo mismo; tenemos que procurar aportar algo diferente; algo diferencial; algo innovador.
El objetivo no es, sino anticiparse, de manera que las necesidades futuras puedan ser satisfechas en su debido momento y en el lugar que se produzcan, teniendo en cuenta y revisando a corto plazo las variables de ese escenario.

Tristemente, tener que improvisar por no saber anticiparse es la causa de muchas muertes de empresas.
Debe existir siempre un proceso continuado de diagnóstico de la situación, un pronóstico de lo que se espera en el futuro y una elección de alternativas ya que ninguna empresa que quiera tener éxito puede tener su base en la improvisación.

La lentitud en la toma de decisiones o en la falta de control sobre una cadena de suministro cada vez más compleja a causa de la evolución constante de la tecnología, el comportamiento de los clientes y la globalización , son síntomas claros de empresas u organizaciones que no han sabido adaptarse a su creciente complejidad.

En nuestra opinión, es el momento de la estrategia; de reinventar el modelo de negocio y direccionarlo hacia las tendencias de la demanda: innovación y diseño, especialización, valores diferenciales, personalización de productos, nuevos canales de comercialización.
Una estrategia cuyo objetivo es la elección de un modelo de negocio que incorpore decisiones sobre la propuesta de valor para cada segmento de cliente, la estructura de la cadena de valor, la tecnología, los recursos, la forma en que nos relacionemos con los clientes, y la mejora de resultados.

Toda ventaja competitiva deberá iniciarse en la elección del Modelo de Negocio.

Es la hora de tomar posiciones dentro de este escenario, y sólo los nuevos proyectos y las empresas más competitivas, con niveles de producción óptimos, con una visión estratégica clara, global y con vocación de medio y largo plazo, nunca cortoplacista, sumado a un modelo de negocio adaptado a los nuevos requerimientos y orientado al mercado y a la realidad, sobrevivirán.

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