lunes, 28 de enero de 2013

El 28.1.13 por Roberto MARTÍNEZ en , , ,    Sin comentarios
Siguen llegándome frustrantes noticias de proyectos y modelos de negocio emprendedores a los que se les sigue denegando la financiación para ponerse en marcha; en muchos casos sin lógica alguna.

La sinrazón impulsa justificaciones a dichas negativas capaces de crear una especie de desasosiego cuya áurea quiere impregnar al mundo de la empresa. La falta de financiación,  en cualificados tanto en concepto y desarrollo de proyectos de modelos de negocio,  a veces me hace pensar una realidad orwelliana en donde el control de la situación impide surgir lo mejor para la sociedad.

No hay excusa posible. No lo hay. Ni la puede haber.


Ciertos proyectos en sectores de futuro, y en donde se apuesta por el cambio inexorable en el modulo rancio productivo que todavía existe en nuestro país, se tumban o se intentan tumbar por el excesivo celo y la falta de preparación de los poderes económicos. No encuentro otra explicación. Ni la falta de liquidez en el sistema financiero, ni la situación catastrófica de nuestra economía, son excusas racionales para explicar el rechazo perenne a básicos proyectos emprendedores de futuro, en muchas ocasiones avalados por premios públicos y privados de generación de ideas y fomento del emprendedurismo.  Es más, las mismas instituciones financieras que otorgan dichos premios y cuyos responsables posan con un impecable traje y una cordial sonrisa en fotos, deniegan financiación para esa misma idea. No es un chiste. Es así de cruel.
 
Todo el mundo se apunta a la corriente emprendedora. Muchas actividades impulsoras, demasiados cursos que me parecen pocos para el fomento y desarrollo del emprendedurismo, planes de asesoramiento y ayuda por doquier, etc. Y me parece muy bien. Pero el tejido productivo, el fomento del empleo y la creación de una economía sostenible, no se llevará a cabo de una manera eficiente si llegado el momento cumbre, que es la financiación, no fructifica. Sigo constatando cómo las entidades financieras vienen pidiendo avales en terrenos de los abuelos de los fundadores de los proyectos para inmediatamente excusarse en que son insuficientes o que los valores de dichos activos se han desmoronado...cosa que ya sabían de antemano. Creo que lo hacen para ganar tiempo.

 
Y lo más importante. La estructura y el plan de viabilidad del modelo de negocio, que debería primar por encima de todas las cosas,  ni siquiera se analiza. Un director de una oficina de una banco muy prestigioso me comentó un día al requerirle por la financiación de un proyecto emprendedor de primerísima categoría, que no había podido  estudiarlo porque no había tenido tiempo. Las entidades financieras no están por la labor de crear empleo y crear empresa. Creo que hasta no les interesa. No les ven rentabilidad a corto plazo y ni siquiera son capaces de ver la de medio y largo, y mientras los proyectos siguen pasando de mano en mano, de banco en banco, de mes en mes. Y es muy injusto. Los bancos y las entidades públicas que dicen avalar este tipo de proyectos, descalifican los mismos proyectos por el mero hecho de no tener garantías suficientes o no (créanselo)  tener un "recorrido de facturación suficiente"...siendo un proyecto que lo que quiere es empezar.

 
Y totalmente contraproducente para la misión de poder remontar este país. Es cierto que existe un interés, creo que hasta desmedido, en fomentar el emprendedurismo por parte de nuestros dirigentes, pero no es menos cierto que a la hora de la verdad y la realidad todo se viene abajo por la ilógica y la sinrazón.

 
No digo que se financie cualquier tipo de proyecto emprendedor, pero sí aquellos de primerísimo nivel, que los hay y de qué altura. Sus impulsores, en la mayoría de los casos, son gente altamente preparada y con unos modelos de plan de negocio innovadores totalmente viables capaces de generar actividad y empleo suficiente y con un alma de cambio estructural innato. Pero tienen una pega, a veces son jóvenes y tienen las casas hipotecadas.

 
El mensaje que transmito a estos jóvenes innovadores y temerarios emprendedores es que deben seguir luchando, ya que en este campo llamado España, no hay suficientes puertas blindadas que puedan cerrar la actividad emprendedora de forma definitiva y el sueño de construir una gran nación con un sólido modelo productivo sostenible


Siempre, siempre hay una puerta que se abre. Siempre.