martes, 29 de julio de 2014

Estimados Jóvenes Creativos.

Es el momento idóneo donde la creatividad y la innovación que fluye a raudales por vuestras venas, salga a la luz de la normalidad y el equilibrio, y que se instale en lo pilares de esta sociedad de forma sostenible.

Os necesitamos. Soy muy consciente de vuestra sorpresa por esa dureza de una realidad para la que nada ni nadie os habían preparado.  La mayoría de vosotros os halláis errantes en el sendero de las dudas que se generan en el estado de la lógica, porque lo que estudiáis pueda no ser lo más adecuado,  o no os capacita para las nuevas profesiones o por las exigencias de las empresas.  Posiblemente, incluso, queráis aprender a marchas absolutamente forzadas.


Pero hay un hecho irrefutable: el mundo globalizado que gira alrededor de una organización,  empresa o  institución que aseguren el sueldo todos los meses, está cambiando hacia uno donde cada uno de vosotros deberá fabricar vuestra propia marca y empleabilidad. Y es algo muy positivo.

Esta evolución social y profesional asume la estrategia de un ritmo frenético;, al coexistir con las nuevas preferencias sociales y creativas  que originan nuevas profesiones, resucitan habilidades,  y los perfiles académicos y profesionales se modifican a endiablada velocidad complementándose con viables alianzas de colaboración.

Llega una economía en la que casi nadie tendrá un empleo real. Una economía de proyectos.  Una economía donde se aprenderá a ser profesional si uno quiere tener un hueco,  a trabajar en equipo, a compartir, a saber venderse, a comunicar, a compartir y sobre todo a liderar.

Hoy en día, creo, los universitarios salen muy formados, y con unos niveles de conocimiento excelentes, pero que carecen de la sencillez, práctica y habilidad de transformarlos en creación de valor. Poseen  el análisis y la información, pero carecen de la toma de decisiones imprescindibles para acceder a un empleo o, lo más importante, crecer en el mundo de las iniciativas empresariales y ejecutar las acciones, energía y fuerza con el fin de cambiar el mundo empresarial y aumentar su nivel de riesgo y responsabilidad.

Es cierto. Es un hecho objetivo. A mayor formación, más posibilidades…de todo.
Pero, de igual forma, las posibilidades de sueños y éxitos, deberá complementarse alrededor de las habilidades:

·       * El trabajo en Equipo (con mayúsculas).
·       * La anticipación como clave de para tomar decisiones en un entorno tan cambiante;
·  * Estar debidamente informado.  Ningún joven puede permitirse el lujo de mirar a   espaldas de la realidad, por muy sombría que ésta sea.
·       * Ser multitarea; ser capaz de asumir nuevos retos. Aprovechar las oportunidades.
·       * La responsabilidad.
·  * La asunción de riesgos como forma inherente de una forma de vida personal y profesional.
·        * El compromiso. Real y efectivo. No la voluntad. Dejar los egos en una carpeta vacía en un cajón olvidado. La mejor forma de adaptar el éxito es a través del espejo de la humildad.
·        * La flexibilidad. Capacidad para adaptarse y ser pro-activo al cambio.
·       *  La iniciativa.
·       * La destreza no sólo para asumir problemas, sino para resolverlos. Es una genial pista de aprendizaje para alcanzar la experiencia.
·    * Inquietud permanente por el aprendizaje; por la formación continua. Las estadísticas demuestran que los más formados tienen más posibilidades, una mayor calidad y mejor dinamismo.
·     * Entusiasmo. La ilusión, y la alegría. Que no son sino la sinfonía perfecta para alcanzar cualquier meta.
·       *  La tolerancia a la frustración.
·        * La comunicación interpersonal.  Es la llave perfecta para abrir grandes puertas.
·        * La capacidad de hablar en público.
·        * La autonomía.
·        * Conocer el mundo exterior. Imprescindible. Salir de la zona de confort.
·       * Mantener un equilibrio sano entre la predisposición para tener éxito y la humildad para aceptar los errores que se cometen en el camino.
·        * Idiomas. El dominio de los idiomas es imprescindible. El idioma lo es todo.

·    Y sobre todo, y como colofón de armonía con todo lo anterior, circular a través del magistral sendero de la innovación y la capacidad de demostrar esa creatividad innata en la manera de obtener resultados.

Ante los cambios continuos e impredecibles, cualquier perfil laboral y profesional evoluciona hacia un modelo de persona de valor añadido; y ese valor añadido sale de la iniciativa,  de la creatividad, del esfuerzo y del alma que le pongas a las cosas.

Ya no es suficiente con que sepas. Hay que saber hacer.