domingo, 19 de octubre de 2014

En la mayoría de los desmanes económicos y fragancias del caos de mediocridad organizacional que estamos sufriendo en estos últimos tiempos, se halla una indemne falta de cultura empresarial  transversal al espectro político, cuyo estigma nuclear se vislumbra en la absoluta ausencia de formación de calidad y de la excelencia en la gestión desde las etapas tempranas de la educación.  Digamos que los resultados son más bien escasos. Hasta ahora. Y que depende de nosotros cambiarlo. Y gestionarlo. 

Ya no basta tan sólo el conocimiento.  Estamos en otro alcance. En la era del aprendizaje continuo, de la innovación  y de la gestión hábil en una materia prima como es la Información, en mayúsculas.

No sirven las fotos fijas, ni las estrategias cortoplacistas de la supervivencia, ni la de resignarse a subsistir en entornos aislados; ni siquiera en liderazgos a escala. La adaptación a los tiempos modernos nos conduce a un sendero de una mejora continua de una gestión de la creatividad e imaginación en las organizaciones.

No sólo basta el conocimiento elaborado, y su contenido estanco. Las sinergias entre el hoy y el mañana del largo plazo, el de la creación de una visión coherente y equilibrada de un  crecimiento sostenible,  se basa en una formación de aprendizaje continuo, y un manejo hábil de la interpretación y gestión de la Información, cada vez más compleja, pero que a muchas empresas y empresarios y a la sociedad en general,  no les debe pasar desapercibido que es y será el protagonista cardinal en los tiempos venideros; apoyado siempre en las nuevas tecnologías. Y esto, también vale para científicos e investigadores. 

Disponemos de una densa y sabia Información a nivel horizontal. Es cuestión de aprovecharla hábilmente. Es una necesidad conocer cómo se accede a ella. Y no podemos permanecer paralizados por su grandioso y enorme volumen. Ni muchos menos quedarse a espaldas de un entorno externo (a veces, cruel), e interno.

El conocimiento excelente se construye hoy en día así. En la eficacia y eficiencia; en la anticipación; en la flexibilidad;  en las relaciones personales, profesionales y organizacionales, en la reflexión y análisis; en la manera de mejorar el activo que son las personas; en la escucha activa de una Sociedad de la Información integradora y optimizadora cuya destreza contribuirá a una amplitud continua de la comunicación y de un aprendizaje continuo cuyos resultados espectaculares rebundarán en los procesos y desarrollos sociales, empresariales y de igual forma, económicos. 

La vanguardia del saber es ésa. La de una mejor prosperidad y satisfacción para todos. Formación, conocimiento y la excelencia de una creatividad innovadora al compás de una gestión descomunal de una Información al alcance de una sociedad bien preparada.


A mis alumnos, jóvenes y menos jóvenes, y con una envidia sana, siempre les aconsejo que aprovechen algo tan increíble como es esa información al alcance de todos; algo que hace años ni siquiera podíamos imaginar. La clave del éxito, también reside en este factor.