miércoles, 22 de abril de 2015


Las expectativas de un emprendedor o de una pyme para poner en marcha un proyecto (la clave no es la idea, sino el modelo de negocio que la hace realidad, viable y sostenible) puede comenzar con el aspecto clave de conseguir la financiación necesaria. Es la teoría.  Siempre me gusta resaltar que en el mundo existe financiación para las buenas ideas y dinero, medios y recursos para los excelentes modelos de negocio. 

Lo interesante, el reto en sí mismo, es demostrar que se va a afrontar el proyecto. Que se va a llevar a cabo sí o sí. Con los propios recursos y con un cronograma de futuro. Es la mejor tarjeta de presentación. Y que la financiación lo que implicaría es que se es capaz de realizarlo antes con un crecimiento exponencial y de rápida penetración y acceso al mercado. Es decir, de acelerarlo; del factor tiempo. 

Y por supuesto, que el nuevo producto, servicio o proyecto, debe buscar la excelencia con un plan de negocio innovador. 

Pero la financiación no lo es todo. El principal problema de un proyecto no es encontrar financiación, sino la gestión del mismo.  Para nada sirve llenar las arcas de liquidez y de inversión, si a posteriori tanto la gestión operativa o estratégica es un desastre.  La falta de apoyo económico y el acceso a la financiación no debe ser el mayor obstáculo. 

Y al contrario, con una magnífica gestión profesional, con hacer más de lo posible con menos de lo que en principio es necesario, se puede llevar adelante cualquier iniciativa empresarial que uno se proponga. Querer es poder. Una excelente gestión es sinónimo de triunfo y resultados.

El éxito de una iniciativa empresarial, depende: a) que el modelo de negocio sea innovador y la oportunidad que supone; b) que aporte valor al mercado y sea diferencial; c) del Equipo, multidisciplinar, con capacidad técnica, y de gestión y con conocimientos del sector; d) con posibilidades de crecimiento real  y e) que la idea esté plasmada y confeccionada en un proyecto sólido a través de un Plan de Empresa, con su plan de marketing, estrategia de comercialización y con su modelo financiero y su análisis de sensibilidad. 

Dicho esto. Me encanta comprobar la inmensa creatividad e ingenio que muchos proyectos, emprendedores y pymes, están buscando alternativas a la financiación tradicional. Que hay otros mundos que no son la financiación bancaria. 

-Por ejemplo, las famosas tres efes (Family, Friends and Fools), clásico para cualquier tipo de iniciativas que no tienen porqué ser llevadas solamente a cabo por jóvenes emprendedores. 

-O a través del Bootstrapping. Financiar un proyecto con los clientes, (si no tienes clientes, no tienes negocio) con los propios medios que se tienen a tu alcance. Cómo se las ingenian muchos para vender las ideas para testar la aceptación en el mercado, logrando ventas incluso antes de lanzar el producto o servicio al mercado. 

-En las que hacen del intercambio una estrategia. Bartering o Trueque. Acuerdos en que todas las empresas ganan y se reducen los costes fijos. 

-En las iniciativas para impulsar empresas de nueva creación, como Incubadoras, Aceleradoras y Lanzaderas, donde ofrecen espacio físico, formación, mentorización, y apoyo durante muchos meses y en determinadas ocasiones incluso acceso a financiación. 

-También en el auge de las plataformas de Crowfunding, un sistema que se basa en la financiación colectiva o micro mecenazgo en donde se trata de que muchas personas, con pequeñas cantidades de dinero ayudan a financiar un proyecto a través de diferentes vías como la  Donación, Inversión, Recompensa o Préstamo. 

-O de igual forma, en otra alternativa que también ha adquirido un protagonismo para financiar proyectos, Crowdlending, o P2P, (Peer to Peer), en donde empresas y plataformas ponen en contacto de forma online  y se publica en un marketplace o espacio común para negocios a gente que necesita financiación que a cambio de prestar dinero obtienen rentabilidad.

-Otra vía es la de los Partners estratégicos, muy recomendable para proyectos tecnológicos o de muy actualidad, a cambio de un porcentaje del capital de la empresa, de resultados o bien de la cifra de negocios. 

-Sin olvidar la excelente vía de los “Business Ángels”; inversores privados que deciden invertir a cambio de un porcentaje de la empresa y  con un amplio conocimiento de determinados sectores, con una gran red de contactos, que impulsan el desarrollo de proyectos empresariales con alto potencial de crecimiento, aportando capital y valor añadido a la gestión. 

-Bien la vía de los Microcréditos, que surgen para conceder financiación hasta 25.000 euros. 

-O la multitud de programas institucionales especializados en financiación a empresas, como los de IVACE, ENISA, ICO, CDTI. O las vías de financiación tan importantes que impulsa la Unión Europea, a través de los programas de Horizonte 2020. 

-Incluso los Premios, que en muchos casos aparte de visibilidad, impulso, confianza, experiencia y formación, otorgan una cuantía económica y financiación necesaria para los primeros pasos de la nueva empresa.

Si el proyecto es bueno de verdad, más tarde o temprano tendrá, la financiación necesaria. Alternativas existen.