miércoles, 17 de junio de 2015



Al cruzar el umbral de las instalaciones de una pyme cualquiera se abre un singular abanico de sensaciones increíbles que mezclan al igual peculiaridades desenfadadas con aromas de vivencias magistrales e innovadoras como el recuerdo de un perfume agradable e imborrable.

Se acude a la llamada personalísima de un empresario. A una reunión acordada y acelerada. La experiencia de muchos años todavía no me ha permitido distinguir qué tipo de urgencia es, por la misma peculiaridad de los escenarios en los que habitan ciertas empresas. La comunicación preestablecida tiene a su vez ese halo misterioso que lo transforma en atrayente y melancólico.

Las urgencias van unidas en muchos casos con organizaciones en situaciones financieras, de liquidez o solvencia muy complicadas, o bien que sufren un inmovilismo estructural preocupante que le impiden hallar su hueco en un mercado cada vez más exigente y en profundo cambio, bien que requieren imperiosamente de una nueva estrategia de reinvención.

Pero de igual forma, es muy cierto que cada vez más las pymes van asciendo por los peldaños de procesos de cambio con los paradigmas de un avanzado siglo XXI y de consolidar empresas sostenibles en escenarios de incertidumbre y globalizados a pesar de situarse en una zona cómoda; o incluso, de pymes muy solventes que tienen objetivos a medio y largo plazo pero que requieren de metodologías que les indique las mejores vías a seguir.

No es cuestión recurrir a formulaciones complejas ni a procesos matemáticos. Estrategias no solo para adaptarse a un mundo en constante cambio, sino para lograr liderar ese cambio que puede impulsarse desde lo práctico y con pocas y excelentes ideas, eso sí, compartidas y asumidas por el global de la organización. Darse cuenta, en definitiva, que es mucho mejor liderar ese cambio y decidir tu propio camino ya que si no, otros lo harán por ti.

Hay parte de ciencia y parte de arte al abordar el proceso de reinvención de una pyme. No es fácil. Esa misma llamada personalísima esconde la paradoja de los miedos y resistencias implícitas a los procesos de cambio en contraprestación con la misma necesidad de un empresario y su organización a llevarlo a cabo. Es espinoso cruzar esa frontera mental del siempre lo hemos hecho así a cómo buscar la mejora continua y a la excelencia.

Las empresas de todo tipo y condición, necesitan tener muy claro cuál es la razón de ser de su compañía en el mercado y dónde quiere llegar, cuando, cómo y con qué recursos tecnológicos, humanos y económicos.

Innovar la organización empresarial, con una nueva visión financiera, asumir procesos de cambio continuo en el marco de una planificación estratégica acorde con los tiempos, gestionar la empresa con tintes de excelencia, requiere no dar nada por sabido ni por sentado ni aferrarse a esa errónea seguridad de lo conocido, y con una máxima flexibilidad y anticipación apoyado en los pilares de una sociedad de la información horizontal al alcance de todos y aprovechar los retos y oportunidades que se nos presentan.

El arte de la reinvención de una pyme trasciende los límites sabios de evolucionar; definir una estrategia para ser competitivos a medio y largo plazo sin olvidar la operatividad del presente.

El arte de la reinvención de una pyme coloca a la organización en una situación incómoda y de sana tensión, y que en la inmensa mayoría de casos incentiva una creatividad interna desconocida por los propios miembros de la empresa y que provoca resultados magníficos tanto en términos económicos como en los propios valores asumidos por la organización.

El arte de la reinvención de una pyme significa, en definitiva, no dejar el futuro en manos de un destino incierto, sino tomar las decisiones correctas para liderarlo.