miércoles, 9 de septiembre de 2015

Es infinito el valor que le puede aportar a una Pyme un buen Plan de Negocio. Y aquí se encuentra su esencia. No sólo replantear, reflexionar y analizar su modelo de negocio de forma habitual, sino de igual forma, ampliar nuevas estrategias (pensar estratégicamente es gratis), acciones, conceptos y habilidades; marcar visión y objetivos; desarrollar y coordinar procesos y controles; viabilidad; definir la propia identidad de la Pyme; optimizar de forma eficaz, eficiente y práctica todos los recursos de la empresa; familiarizarse a cohabitar y optimizar la ingente información horizontal; flexibilidad, adaptación, anticipación, la innovación, el diseño, y la sostenibilidad; y por supuesto, que esa lacra que tienen muchas Pymes a trabajar con cifras y escenarios futuros no sea una utopía.



Mucho se subraya y se habla acerca del Plan de Negocio (o Plan de Empresa o Business Plan) como herramienta fundamental para un emprendedor con el fin de poner una idea en marcha y darle esa explicación racional sobre la oportunidad concreta,  y cuál es su potencial.

Pero, incomprensiblemente, y quizás, bien por el erróneo mito del vínculo  Plan de Negocio-Emprendedores, bien por el desconocimiento de las inmensas posibilidades y utilidades del Plan de Negocio como instrumento de evolución y desarrollo para las empresas, se menciona mucho menos, especialmente en torno a las Pymes su función como iniciativa innovadora, planificación y el manejo en la toma de decisiones, por no mencionar ese halo de aprendizaje  en su mejora continua y la conquista de la excelencia.

Y es esencial que las Pymes asuman, se apropien y hasta disfruten absolutamente de una herramienta como es el Plan de Negocio para el devenir de su modelo de negocio empresarial como algo muy frecuente y se convierta en la espina dorsal sobre lo que se construya su proyecto, sea cual sea su variante.

En primer lugar, porque un buen Plan de Negocio es un todo dinámico, nunca un documento estático, ya que las circunstancias que se producen en el entorno cambian cada vez más velozmente y en todos los sectores de la actividad económica, al igual que los modelos de negocio, y por tanto los objetivos.

En segundo lugar, es una magnífica oportunidad para una Pyme, de reflexionar, de pensar, acerca del futuro de su modelo de negocio y la forma de cómo ir, a donde ir, o que hacer para conquistarlo, gestionando inteligentemente y sin miedo los riesgos inherentes a ese rumbo de tal manera que errores y fracasos desaparezcan.

En tercer lugar, un Plan de Negocio ayuda a adquirir una mentalidad estratégica; al cometido nada complicado del diseño de estrategias que transformen de manera permanente cualquier organización en un ambiente de saber comprender la competitividad y la capacidad de cada modelo de negocio de gestionar su operatividad y su visión de futuro como rumbo hacia el éxito.

El Plan de Negocio (Plan de Empresa, Business Plan), ayuda e impulsa a cubrir las múltiples vertientes de un modelo de negocio de una Pyme, en análisis, de planificación, de visión estratégica, de anticipación, de management operativo y estructural, y de control de gestión. Por no decir, el reconocimiento sincero, y hasta humilde, de obtener un conocimiento profundo de sus propias posibilidades y recursos sobre la que apoyarse en una base sólida y firme.

No sólo para procesos  de reinvención o reestructuración, sino además para estrategias de consolidación y expansión, innovación y creatividad, proyectos de internacionalización, innovación de la organización empresarial, planes de diversificación, lanzamiento de nuevas líneas, nueva visión financiera, y búsqueda de financiación, bien sea ante inversores institucionales y privados, entidades financieras y organismos públicos.

Para una Pyme, el Plan de Negocio le aporta una herramienta esencial para la toma de decisiones, porque nunca hay que olvidar que es una excelente guía estratégica en permanente revisión y adaptación. Una toma de decisiones, para corregir y adaptar desviaciones que se puedan producir, gestionar los recursos que se tienen y controlar a qué se destinan, y que contribuirá a realizar una exhaustivo control de la gestión operativa y estructural en todos los ámbitos de la empresa y su modelo de negocio, y que por tanto, ayudará a descartar o no la viabilidad de un proyecto, o a producir las estrategias ineludibles para alcanzar con éxito la oportunidad proyectada.

Un buen Business Plan obligatoriamente deber muy realista, sincero, pero igual de esencial, concreto, sencillo, coherente y que irradie en todas sus líneas ilusión, seguridad y confianza. Pymes incluidas.

A lo largo de mi experiencia, he verificado que un buen Plan de Negocio ha contribuido con éxito sostenible a salvar un proyecto frágil, o una Pyme inconexa con el entorno, a reestructurar con eficiencia práctica la organización de la misma, a conseguir los recursos vitales para su viabilidad o ha servido de tarjeta de presentación ante proveedores, clientes, e inversores, entre otras causas.

Un buen Plan de Negocio adquiere un especial protagonismo a la hora de construir para una Pyme una excelente parte del futuro y mantiene en gran medida su presente.