jueves, 25 de mayo de 2017

Me encanta esa creatividad cimentada en sinceras y sutiles dosis de sinceridad con uno mismo. Me encanta esa creatividad que empatiza con las formas, con los detalles y se enriquece con los diversos puntos de vista. Me encanta esa creatividad que no se dota de buenas o malas ideas, sino de las que simplemente encajan o no. Me encanta esa creatividad que puede escrutar, que puede ver, aquello extraordinario en lo aparentemente normal. Me encanta esa creatividad que, en medio de inaccesibles entornos, encuentra las circunstancias que potencian nuestras habilidades, nuestras fortalezas.


Me encanta esa creatividad que se inicia con un pequeño acopio de información; mucho mejor y más eficiente que esa excelente y cuidadosamente medida inspiración vacía de sentimientos y planes de futuro. Me encanta esa creatividad que se construye a través de preguntas reveladoras que limpian de impurezas y estereotipos a nuestra mente. Me encanta esa creatividad que quiere liderar nuestro entorno, el de aquí y el de allá, y se mueve tan veloz que debe confrontar el coraje suficiente para incorporarse, cada instante, cada momento,  al eterno cambio de la operatividad diaria y la estructuralidad futura.

Me encanta esa creatividad que aprende a vivir con la duda y que no la castiga, ni la hace exigente e inconformista; que convive con la incertidumbre; que se aprovecha del miedo para navegar a favor de la corriente de la coherencia y del equilibrio y así completar el mapa del liderazgo. Me encanta esa creatividad que cuestiona las cosas. Me encanta, por supuesto, esa creatividad que late en el mundo de las ilusiones y los sueños.
Me encanta esa creatividad que presta atención sana al entorno en el que se producen las ideas y  no rebaja el valor de la evidencia de la historia. Me encanta esa creatividad que atiende a los caminos que iluminan el liderazgo del ser humano. Me encanta la realidad en esa creatividad que no sólo piensa en el hoy, sino además, en los objetivos a medio y largo plazo que clarifican la estrategia del movimiento para cambiar a un mundo que no es perfecto.

Me encanta esa creatividad que sabe inteligentemente desterrar a los pensamientos inútiles y así poder cambiar de rumbo; a evitar que cualquier controversia que se plantee no se tome como una disputa irreversible; que esa creatividad impulse la transformación en el planteamiento de las cosas que no podemos cambiar porque no depende de nosotros. Me encanta esa creatividad que cuenta, que considera que los hechos futuros son imperfectos; que comprende que la verdad absoluta conduce a la irrelevancia, al fanatismo. Me encanta esa creatividad que aporta soluciones y no se obceca.

Me encanta esa creatividad que usa la experiencia impagable del fracaso para entender, para comprender mejor los errores o los fracasos de los demás. Me encanta esa creatividad que encabeza un liderazgo propio que sabe convertir ideas en acciones que encajen, en realidades. Me encanta esa creatividad que se readapta constantemente, que se reinventa, que sabe sufrir; al mismo tiempo que sabe descansar la mente.


Me encanta esa creatividad, que con sus pequeños empujes, transforma y mueve al mundo. 

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